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APTA concreta internacionalización de innovación chilena que protege frutas del cambio climático

 

  • Andes Pacific Technology Access es el primer Hub de Transferencia Tecnológica que logra comercialización al exterior de tecnología desarrollada por Universidades chilenas.
  • Mallas que protegerán campos de berries en México, desarrolladas por Universidad de Concepción, podrían alcanzar ventas mínimas de US$ 5 millones en próximos tres años.

 

Posicionar innovaciones chilenas en mercados globales es una de las principales misiones de APTA. La concreción de la comercialización en el mercado mexicano de una tecnología nacional para proteger las frutas ante los efectos del cambio climático es un hito en este objetivo.

La tecnología, desarrollada por la Universidad de Concepción (UdeC), consiste en mallas de fotoselectividad combinada que otorgan mayor efectividad en el control de daño en frutas ocasionado por el sol. El sistema funciona a través de un modelo matemático que permite determinar el color y tramado de la malla que se utiliza, con lo que se logra regular los niveles de radiación solar, sombra y ventilación requeridas para la óptima protección y crecimiento de los frutos y árboles, conforme a las condiciones climáticas correspondientes al sector donde es implementada. ¿El resultado? Frutos con menor daño por concepto de “golpe de calor”; que conservan su color y mantienen sus características de firmeza, con lo que se previenen millonarias pérdidas por factores climáticos y se obtienen productos con mayor valor comercial.

La transferencia de esta tecnología se llevó a cabo gracias a la gestión de Andes Pacific Technology Access (APTA), una asociación que promueve la comercialización internacional de innovación desarrollada por 13 Universidades y dos centros de investigación chilenos, apoyada por Corfo. Junto a la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la UdeC firmaron contrato con una importante empresa internacional que presta servicios de apoyo para la producción agrícola. Este acuerdo permitirá que la firma Giddings pruebe esta innovación durante el primer año en más de 200 hectáreas de berries ubicadas en campos del estado de Michoacán, en México, para, posteriormente, expandirse a Jalisco e incluso instalar las mallas en otros frutos.

El negocio se concretó en una ceremonia que se llevó a cabo en la ciudad de Zamora, en el Estado de Michoacán, México, donde participaron Varinka Farren, directora ejecutiva de APTA; Francisco Santibáñez, asesor estratégico; el Dr. Richard Bastías, investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción y Sandra Araya, directora ejecutiva de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la misma casa de estudios. De la empresa Giddings, en tanto, estuvieron presentes Patricio Cortés, gerente general; Patricio González, gerente de administración y finanzas; y Roberto Armijo, gerente de operaciones. Asimismo, se hicieron parte Francisco del Sante y Sergio del Sante; gerente general y director comercial de Delsantek S.A., respectivamente.

El negocio, generado a través de una sublicencia otorgada por la empresa Delsantek -fabricante de las mallas en base al método patentado por la casa de estudios-, permitiría alcanzar un mínimo de US$5 millones en ventas durante los próximos 3 años, lo que lo convierte en un importante avance en materia de internacionalización de tecnología basada en I+D chilena.

“Este negocio es un hito para la transferencia de tecnología y es el resultado del trabajo colaborativo entre la Universidad de Concepción y APTA, lo que nos permite exportar tecnología desarrollada en Chile y demostrar que en nuestro país se crean innovaciones con alto valor para distintos mercados internacionales”, indicó Varinka Farren, directora ejecutiva de Andes Pacific Technology Access.

 

Modelo asociativo

La comercialización es fruto el trabajo conjunto entre APTA y la Universidad de Concepción. FOTO: Claudio Maggi, director de desarrollo e innovación UdeC; Varinka Farren, directora ejecutiva APTA; Sandra Araya, directora ejecutiva OTL UdeC; y Francisco Rodríguez, analista de innovación APTA.

Para Claudio Maggi, director de Desarrollo e Innovación de la Universidad de Concepción, en este tipo de configuraciones para la transferencia de tecnología “tener una capacidad on-campus (gestiones realizadas en la casa de estudios) y la comercialización off-campus (trabajo de los Hubs de Transferencia Tecnológica como APTA) -que es asociativa- es claro poder tener victorias tempranas y en la medida en que tengamos éxito en la comercialización de esta innovación; yo creo que va a ser una gran señal para toda la comunidad universitaria de que este modelo entrega resultados que de otra manera no podríamos alcanzar”.

Según explica Maggi, este es un logro de gran relevancia, dado el foco de la Universidad por valorizar los activos tecnológicos generados. “Para ello creemos importante realizar la comercialización de esas tecnologías hacia el exterior, y sobre todo en nichos que pueden significar una expansión mucho mayor. Para eso necesitamos la musculatura que APTA nos brinda, ya que internamente no tendríamos esa capacidad”, destaca el profesional.

Asimismo, según expresa el gerente de capacidades tecnológicas de Corfo, Fernando Hentzschel, “este hito nos deja con una doble satisfacción. Primero, porque cumple cabalmente con el objetivo que los programas de los Hubs buscan fomentar, que es aumentar la cantidad y proyección internacional de los negocios tecnológicos basados en los resultados de I+D generados en universidades y centros de investigación nacionales. En segundo lugar, en el caso particular de esta tecnología de mallas fotoselectivas, se aborda de manera efectiva el desafío del control de daño en frutas ocasionado por el sol, contribuyendo así a aumentar la productividad de un sector económico tan relevante como la fruticultura y ofrecer una solución de adaptación a los efectos cada vez más inminentes del cambio climático”.

“Estos casos nos demuestran la relevancia de las instituciones facilitadoras de la transferencia tecnológica y comercialización como agentes clave en la interpretación de las reales necesidades tecnológicas de la industria global y su vinculación con las amplias capacidades tecnológicas instaladas en Chile, tanto para poner en valor los desarrollos tecnológicos de las Universidades, como para materializar la tan anhelada diversificación y sofisticación de nuestros productos de exportación. Esta es una muestra más de cómo nuestro ecosistema de innovación ha madurado, gracias al fortalecimiento de las OTLs y la creación de instancias colaborativas como los Hubs, poniendo el conocimiento y la tecnología al servicio de la industria nacional, pero también con aspiraciones de carácter internacional”, añade el ejecutivo de la agencia gubernamental.

 

Desarrollo “made in Chile” 

La invención que permite regular los efectos climáticos de manera selectiva en la fruta fue desarrollada por el Dr. Richard Bastías, patentado y posteriormente transferido a la empresa chilena Delsantek, gracias a un proyecto conjunto con la Fundación para el Desarrollo Frutícola, empresas exportadoras y productoras de manzanas (fruta en la que se probó y partió dando uso a este sistema) y apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), dependiente del Ministerio de Agricultura de Chile.

“Gracias a la gestión de APTA logramos acceder a redes de contacto con mayor alcance que el exclusivamente local, para dar a conocer esta tecnología que se encuentra licenciada por una empresa nacional. De esta manera, surgió la oportunidad de llegar con este producto al mercado mexicano. Entre la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la UdeC y APTA fuimos capaces de articular a la licenciataria en Chile con la sublicenciataria en México, para finalmente concretar este importante hito”, explica Sandra Araya, directora ejecutiva de la OTL de la Universidad de Concepción.

En tanto, Francisco Del Sante, gerente general de la empresa Delsantek S.A, agrega que “después de estar 10 años en el mercado chileno, poder abrir fronteras es una gran satisfacción, sobre todo trabajando de la mano de equipos tan profesionales como los de la Udec y APTA, con los que estamos haciendo una triangulación que se está viendo reflejada ya en las primeras instalaciones que vamos a hacer en Jalisco. Para nosotros la apertura del mercado es realmente importante”.

En la misma línea, el investigador y líder de esta tecnología, Dr. Richard Bastías, destaca el trabajo realizado, poniendo énfasis en la potencialidad de las capacidades nacionales para exportar tecnología y el trabajo colaborativo. “Como país hemos avanzado mucho en know how y aprendido mucho de la industria, pero siempre exportamos fruta, materia prima. Yo he planteado la necesidad de que también exportemos tecnologías asociadas al área frutícola y esto es un ejemplo concreto de aquello. Debo dar las gracias desde la génesis de este proyecto, que se inició apoyado por FIA, donde participó la Fundación de Desarrollo Frutícola, agrícolas, productores y empresarios que se atrevieron a presentar esta propuesta. Ese modelo que funcionó es el que permite obtener resultados, y es la base para llegar a un producto. Posteriormente, lo de la alianza de la OTL de la UdeC con el Hub APTA y Delsantek, es extraordinario. La experiencia es muy enriquecedora porque uno se da cuenta que puede pasar a la otra etapa (comercialización internacional). Es un aprendizaje que, ojalá, se pueda replicar en otro tipo de proyectos, con otros académicos y otras universidades; porque creo que es el camino correcto”.

 

Expansión tecnológica

Dado la problemática global referente al cambio climático, innovaciones como las de las mallas fotoselectivas desarrolladas en la UdeC cobran relevancia en todo el mundo. En este sentido, Bastías agrega que “la fruticultura se está viendo muy afectada, por lo tanto, en la medida en que uno trabaja en este tipo de tecnologías la proyección se amplía ya que son situaciones que hoy se están viviendo en varios países. Lo que se está haciendo ahora con México se podría ampliar a Estados Unidos, Australia o Europa. También podemos ir pensando en una tecnología 2.0 para mitigar los efectos del clima adverso en la producción frutícola, la que podría desarrollarse para otros mercados”, indica el investigador.

Francisco del Sante añade que gracias a las ventajas competitivas de esta tecnología “se ha podido bajar la radiación para disminuir la pérdida de alimentos y aumentar la eficiencia hídrica”, lo que demuestra el potencial de la innovación que se realiza en Chile. “Creemos que lo que se hace acá se puede transferir al mundo entero, no tenemos nada que envidiarle a nadie. Nosotros ya estamos exportando tecnología y eso nos hace un país frutícola riquísimo en cuanto a conocimiento y experiencia”.

Finalmente, y en la línea de la expansión tecnológica, Varinka Farren de APTA cuenta además que “la validación de los ensayos serán certificados por la Universidad Tecnológica de Monterrey con el fin de fomentar la adquisición de las mallas en el resto del mercado mexicano”, para iniciar, posteriormente, la llegada a otros lugares del mundo.