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Werner Creixell, director APTA: “Los cambios revolucionarios van a venir por las cosas que no son evidentes”

El ingeniero civil electrónico y doctor en Ciencias y Tecnologías de la Información de la Universidad de Tokio; académico de la Universidad Santa María y director de Andes Pacific Technology Access (APTA); Werner Creixell, conversó en extenso con nosotros sobre el presente y futuro de la inteligencia artificial. Te invitamos a revisar esta interesante entrevista: 

 

Se habla mucho del concepto de inteligencia artificial, pero… ¿en dónde podemos ver actualmente sus aplicaciones?

Los teléfonos actualmente poseen elementos de inteligencia artificial y no depende de que sean teléfonos de alta gama, basta con tener comunicación de datos (WIFI o 4G), para poder utilizar estos servicios. Consisten en los asistentes de voz, en los uno le habla al teléfono y le pregunta (…) A medida del aumento en la sofisticación de las preguntas que podemos ir haciendo se puede dar cuenta de la incorporación -de manera natural- de la inteligencia artificial.

Otro tema que se ha normalizado es la integración de elementos de inteligencia artificial en las cámaras de los teléfonos -disponible en los de alta gama- en donde son capaces de reconocer el paisaje que se está enfocando y configura los parámetros de la cámara para que pueda tomar una buena foto en la playa, en un atardecer o cuando es de noche (…) Eso se hace localmente en el teléfono, sin necesidad de una conexión a internet.

 

¿En qué casos se está utilizando actualmente a nivel industrial?

Depende mucho de cada industria. Puedo mencionar algunos casos de desarrollo de la Universidad Santa María en el que se ha utilizado en procesamiento de imágenes de video, que tiene muchísimas aplicaciones.

Por ejemplo, los hemos usado para vigilar el comportamiento honesto de los cajeros de tiendas, para disminuir la merma por robo. De manera automática, se coteja los objetos que pasaron con los objetos que finalmente aparecen en la boleta final, determinando qué productos no se marcaron. En este caso, en la Universidad Santa María estuvimos trabajando en este desafío e hicimos un piloto con el Retail, en donde nuestro algoritmo desarrollado fue capaz de detectar una caja en donde había un robo. En ese caso, saltó una alarma, revisaron la caja y pudieron comprobar que efectivamente eso sí se dio. Actualmente, este piloto -a nivel de prototipo- está subiendo a un piloto más grande.

Asimismo, estamos trabajando con el Puerto de Valparaíso orientado igualmente a la seguridad de las personas. En los patios hay un tipo de grúa en donde los operadores no tienen la capacidad de ver de manera completa por donde pasarán, por lo que hay zonas demarcadas en donde no puede haber personas o vehículos por más de cuatro segundos. Este protocolo es muy difícil de verificar, aunque tengan cámaras, por lo que trabajamos en un piloto para detectar estas situaciones; lo que permite verificar que existe una violación al protocolo y tomar las decisiones pertinentes.

Además, estamos detectando acciones no permitidas en el lugar de trabajo, como es fumar o hablar por teléfono. Este último caso ha sido más difícil de resolver, porque a pesar del incremento de la tecnología, detectar este tipo de acciones no es tan simple. En el caso de cámaras de vigilancia que están lejos del lugar, el cigarro y el teléfono son difíciles de distinguir, por lo que ha sido un desafío complejo; y la forma de abordarlo ha sido aumentar la batería de algoritmos disponibles y empezar a echar mano de trabajos de investigación publicados este mismo año.

 

¿Cuáles crees que serán las próximas aplicaciones?

En temas de inteligencia artificial hay cosas que son evidentes, pero yo creo que los cambios revolucionarios van a venir por las cosas que no son evidentes. Puedo mencionar un ejemplo de un desarrollo que se hizo en un laboratorio del MIT, en donde pusieron a entrenar un sistema de Deep learning y, en paralelo, instalaron una red antenas WIFI en una habitación, que recibían información que se entregaba a una red neuronal. Aquí, solamente viendo el patrón de interferencia de la señal inalámbrica, fueron capaces de decir aquí “hay una persona”. Anteriormente yo lo veía como algo imposible de hacer; pero la inteligencia artificial es capaz de llegar a patrones que el cerebro humano no es capaz de verlos; y es a eso lo que me refiero con aplicaciones no evidentes.

 

¿Debemos tener miedo de los límites que pueda alcanzar este tipo de tecnología?

Se están buscando algoritmos que tengan mejor comprensión, porque comprensión es un concepto que las máquinas no han alcanzado. Lo que hacen actualmente es coincidir y generar patrones similares a los que han sido expuestos, pero no tienen ninguna idea del contexto. En ese sentido, no es inteligencia -en el estricto sentido de la palabra- sino que son habilidades cognitivas en donde las máquinas están logrando imitar patrones que antes eran atribuibles al ser humano.

La comprensión aún está distante, sin embargo, no descarto que lleguemos a eso en algún momento. Si se llega a que las máquinas comprendan conceptos y empiecen a relacionarlos – y considerando que tendrían eventualmente acceso a todas las bases de datos del mundo- se podría crear una mente que no tendría rival por el lado del ser humano. Por eso, es muy importante considerar el control y supervisión, y no relevar al ser humano de su capacidad de tomar decisiones.

 

¿Qué pasa con el reemplazo de las personas por tecnología?

Hay un desafío, y esto viene ocurriendo desde la revolución industrial. Hay que cuestionarse cuáles son las habilidades que necesitamos que las personas tengan para poder seguir siendo útiles y activas en el mercado laboral; y una vez que tengamos esas habilidades, tener la posibilidad de seguir aprendiendo. Yo creo que es cada vez más fundamental.