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Carolina Rosas Saavedra se suma a APTA: “Quiero motivar a los emprendedores para que expandan su visión y tengan una lucidez de negocio global”

Tras vivir 5 años en Estados Unidos y ser mentora de la UC Riverside, la Ingeniera en Biotecnología volverá a Chile para incorporarse al hub como Agente de Innovación y Emprendimiento.

Carolina Rosas es Ingeniera en Biotecnología Molecular de la Universidad de Chile, Magíster en Ciencias Biológicas de la misma casa de estudios y experta en Emprendimiento e Innovación. Siendo la mayor de cuatro hermanos, desde pequeña rompió paradigmas, desenvolviéndose en un contexto mayoritariamente conservador y así, no solo ingresó a una carrera con menos de un tercio de mujeres -5 de un universo de 28-, sino también, fue la primera en su familia en migrar a otro país.

 

Siempre vio su carrera como las alas que le darían el potencial de hacer lo que quisiera, pudiendo dedicarse a cualquier área (minería, agricultura, acuicultura, ganadería, etc.) y aplicar sus conocimientos.

 

Recibió gran influencia de su madre – Ingeniera Comercial de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) -, quien desde pequeña le traspasó sus conocimientos de administración y economía. “Cuando eres niña no te das cuenta de la importancia que eso tiene. Para mí hoy es fácil entender cómo funciona un negocio, por ejemplo. Lo que sea que tu aprendas en tu casa a la larga tiene una aplicación, nunca sabes cómo se conectan los puntos. No sabes cómo cualquier habilidad que adquieres en casa después la puedes trasladar, incluso, a un negocio o a una tecnología”, explica.

 

Antes de graduarse, buscó a la profesora Claudia Stange, de la Universidad de Chile, y le pidió entrar a su laboratorio para aprender técnicas de Biología Molecular. Al tiempo, le comentó sobre la posibilidad de postular a un VIU, el cual posteriormente ganaron, teniendo la posibilidad de ser jefa de su primer proyecto, con financiamiento para pagar tesistas y comprar equipos, mientras hacía su Magíster.

 

Entre los requisitos del VIU estaba generar una empresa, constituirla legalmente y así fue como creó Vitrotech, startup que partió como una consultora para la postulación a fondos y hoy busca servir a muchos emprendedores para conectar sus negocios internacionalmente. “Una empresa se constituye para hacer dinero. Como emprendedor, tienes que saber que el dinero es un recurso, es el medio para, por lo tanto, es importante tener una relación sana con él y una percepción positiva, pues lo importante es el uso que se le da”, recalca.

 

Con el VIU, durante 24 meses, implementaron protocolos de cultivo in vitro y transformación genética de plantas de kiwi, hasta obtener las primeras líneas en invernadero transformadas con un gen que Carolina estudió y caracterizó por varios años y con el que también presentó su primera solicitud de patente. Aprendieron mucho de la percepción del consumidor respecto a la fruta, cómo se comercializa, cuánto se pierde, etc. Fue una experiencia enriquecedora para ella y su equipo.

 

Posterior a eso y terminando el Magíster, tuvo a su pequeño hijo Emiliano y por una apuesta de vida, se trasladó hasta Estados Unidos. Se dedicó 11 meses a ser madre, a mejorar su inglés y aprender de la cultura norteamericana. El trabajo le fue esquivo en un comienzo, pero una persistente búsqueda y la afortunada conexión con la Vicerrectora Asociada de la UC Riverside, Rosibel Ochoa, le enseñó aquellos pasos para despegar en su carrera en USA.

 

Ella le dio la posibilidad de trabajar con un equipo de mentores del programa EPIC SBDC, donde Carolina era la única mujer y, donde compartía labor con expertos C-level estadounidenses, over 50, con MBAs, PhDs y ex ejecutivos de empresas. “Toda la experiencia que tengo, la actitud, fue gracias a esa oportunidad y porque insistí mucho en tener esa visión de hacer transferencia tecnológica y trabajar en emprendimiento en Estados Unidos. Fue duro, pero con mucho orgullo puedo decir que fue una buena escuela”, comenta.

 

Con la vivencia de estar lejos de nuestras fronteras, señala que Chile es especial y tiene relación con las personas, su empuje y creatividad para llevar el trabajo con alegría. “Para mí APTA es como volver a casa. Ha sido fundamental insertarme en un ambiente donde es grato trabajar y, por ende, trabajar mejor y ser más productiva. Varinka tiene mucha visión y confía en los miembros de APTA, es una mujer generosa y muy aguda. Me gusta trabajar con ella porque es fundamental que una líder tenga la capacidad de comunicarse con su equipo de manera efectiva y te diga cómo mejorar. Con mi llegada, quiero motivar a los emprendedores para que expandan su visión y tengan una lucidez de negocio global, para buscar oportunidades que están más allá, esperando por ellos, porque eso lo veo poco. Tiene que haber más NotCos y eso no pasa porque existan pocas tecnologías, sino porque nos falta creer que vamos a conquistar el mundo. Además, el mundo es pequeño…hay más aún”, enfatiza.

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